HistoriasLugaresEl poeta y la poesía se juntan en Kobe

Fabrizio Cuzzola4 semanas ago4905 min

Para todos los viajeros que conocen la civilización asiática, Kobe debe ser una parada obligatoria en Japón: catalogada como una de las 50 mejores ciudades del mundo para vivir, y la tercera en Asia, su clima húmedo subtropical y gran convergencia de culturas extranjeras la hacen el lugar ideal para los viajeros.

No es de extrañar entonces que sea una urbe moderna, con uno de los puertos más importantes para la economía japonesa, sede de empresas importantes a nivel mundial como Nestlé o Procter&Gamble y hogar de una de las mejores carnes de ternera y buey para el mundo gourmet. Kobe es el hogar de la Kobe Collection, uno de los festivales de moda más importantes del globo, además de uno de los más grandes festivales de jazz a nivel mundial. Con sus aguas termales y vista nocturna extraordinaria, podríamos decir que cualquier persona disfrutaría darle una vuelta a sus calles. Inclusive los amantes del deporte.

De la unión de las palabras ‘victory’ y ‘vessel’ (victoria y velero) nace en 1994 el Vissel Kobe. Su historia como club se remonta a 1966, cuándo empleados de Kawasaki fundaron un club amateur para jugar partidos semi-profesionales saliendo del trabajo. Con pasado en la Japan Soccer League hasta su re-estructuración, el antiguo Vissel poco pudo disputar el torneo japonés con la feroz competencia de sus rivales.

En 2003 jugando la J.League 2, la pérdida de patrocinadores ligada a sus bajos rendimientos deportivos amenazaron la existencia del club, poniéndolo a un paso de declararse en bancarrota; hasta que la tienda online japonesa Rakuten lo compró ese mismo año, cambiando su identidad (escudo, colores, etc) y llevándolo a jugar en la Primera División desde 2006.

Vissel Kobe es un club con historia. En su banquillo estuvieron sentados el histórico entrenador español Benito Floro en el año 1998, o el brasileño Caio Junior entre 2008 y 2009, recordado este último por ser campeón como jugador en cuatro ocasiones del Campeonato Gaúcho con Gremio e Internacional de Porto Alegre, además de llevar al Chapecoense a la final de la Copa Sudamericana 2016, falleciendo en el vuelo 2933 de LaMia en Antioquía, Colombia. Además, es bueno recordar que Michael Laudrup dejó al Real Madrid en 1996 para vestir la camiseta blanquinegra de este equipo, así como el suizo Thomas Bickel.

Sin embargo, el presente del equipo que hace vida en Parque Misaki no es del todo positivo. Disputadas 26 jornadas del torneo japonés, Vissel Kobe marcha octavo en la tabla de posiciones, con diez victorias, mismo número de derrotas y seis empates. En un mes, el cuadro que ahora viste ‘vinotinto’ no pudo ganar sus partidos ante Sagan Tosu (0-3), Yokohama Marinos (0-2), Consadole Sapporo (1-3) y Gamba Osaka (1-2), causando así la destitución del entrenador japonés Takayuki Yoshida y dándole paso en la dirección técnica al español Juan Manuel Lillo.

Lillo se encontrará con Andrés Iniesta. En un relato de lo que pudo ser y no fue, el estratega español pudo haber llegado al Fútbol Club Barcelona en 2003, y ser entrenador del oriundo de Fuentealbilla si Luis Bassat era elegido presidente del club. Finalmente, la victoria fue para Joan Laporta, por lo que Lillo encontró refugio en Murcia para seguir su carrera de entrenador.

Juan Manuel Lillo encarna el verbo y el deseo de jugar buen fútbol. En 1995 debutó con la UD Salamanca en la primera división del fútbol español, siendo con sus 29 años el entrenador más joven en la historia de dicha categoría. Josep Guardiola lo considera, junto a Johan Cruyff, una de sus inspiraciones y por ello en septiembre de 2005 aterrizó en Dorados de Sinaloa para compartir con el estratega de Tolosa. Es un estratega perfecto para formar jugadores y –si le dan las herramientas- buscar que sus dirigidos jueguen un buen fútbol, importándole poco los resultados.

Sin embargo, el mundo es resultadista: Real Oviedo, Tenerife, Zaragoza y Almería lo destituyeron por malos resultados; mientras que clubes como Mirandés, Cultural Leonesa y Salamanca guardan grandes recuerdos de él, además de una Real Sociedad que bajo su mando en Segunda División se quedó en dos ocasiones a la puerta del ascenso.

Mi filosofía del fútbol es mi forma de vida: se juega como se vive y se juega como se siente“, decía Lillo en sus conferencias.

Tuvo dos pasos en Colombia con Millonarios y Atlético Nacional; teniendo un gran inicio en el primero pero pinchando con el transcurrir de las jornadas. Los errores a la hora de fichar jugadores pasaron factura en el club de Bogotá, pero no fue del todo negativo ya que hizo debutar a varios juveniles interesantes con el primer plantel, tales son los casos de Harold Mosquera, Gabriel Díaz, Jorge Carrascal, entre otros. En Nacional por su parte, buscó a través de fichajes jóvenes como Gustavo Torres o Ronaldo Lucena sacar a flote a un cuadro ‘verdolaga’ sentido por las partidas de Alejandro Guerra y su entrenador, Reinaldo Rueda; pero acabaría renunciando el 5 de diciembre de 2017 presionado por los malos resultados deportivos.

A poco menos de un año de su salida de Nacional, se une en Kobe con Andrés Iniesta y Lukas Podolski. Mientras Rakuten –los dueños del Vissel- aparecen en la camiseta del Fútbol Club Barcelona, el cuadro ‘blaugrana’ cede al fútbol japonés a uno de los poetas de su juego. Protagonista en los años dorados del club, Iniesta ve en la fructífera ciudad de Kobe una posibilidad para seguir jugando al fútbol y asegurar un futuro fructífero con su empresa vinícola, expandiéndola al mercado asiático y llevándola a un país dónde ya ha ganado hasta cuatro medallas de oro en concursos de vinos.

China y Japón disfrutan de la presencia asiática de Bodegas Iniesta. Dos millones de botellas al año abastecen al mercado chino según un acuerdo firmado por el jugador en abril de este año. Parque Misaki disfruta a su vez de uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol español, asociándose en su mediocampo con uno de los delanteros más emblemáticos del fútbol germano. A Lukas Podolski y Andrés Iniesta les llega Juan Manuel Lillo, el ‘inventor’ (según el periódico Mediterráneo) del 4-2-3-1, un estilo de juego vistoso que puede implementar en el equipo de las ‘vacas’. No solamente es darle un bonito estilo de juego al Vissel Kobe, es producir juveniles que en el futuro puedan ser útiles para todo un proceso de selecciones nacionales japonesas.

Este podría ser el último gran reto de Juan Manuel Lillo. El poeta se sentará a partir del próximo domingo 23 de septiembre en el banquillo del Vissel y lo que todo amante del fútbol espera es que de la mano de Andrés y Lukas, la poesía aparezca en Hyōgo-ku.

Fabrizio Cuzzola

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