ColumnasOpiniónEn la hora del cambio

Anderson Ayala1 mes ago4994 min

Oculto, sin vitrinas para exhibirse, el talento queda estancado. Innumerables casos hay de jóvenes promesas del fútbol que deslumbran en sus inicios, pero que por un azar del destino sufren un soplido en su mecha de crecimiento. Y en muchas ocasiones, ese soplido viene representado por la negativa de sus entrenadores a darles participación en el terreno de juego. No digo que éste vaya a ser el caso del venezolano Sergio Córdova, pero es un hecho que es la situación en que se halla hoy por hoy en el F.C. Augsburg de la Bundesliga.

Apenas si llegó a disputar minutos la temporada anterior, y el inicio de la presente campaña no parece pintar un panorama precisamente diferente. Ante esto, al delantero de la “Vinotinto” no le va quedando más remedio que salir del club en el corto o mediano plazo, aunque ello irá subordinado al número de minutos que pueda ver al menos hasta el mercado invernal –cuando podría salir-. De lo contrario, de quedarse en el club y ser una pieza de segunda mano para su entrenador, es temible que Córdova podría convertirse en otra fatal víctima de la fórmula “no jugar es quemar el talento”.

Menos de 600 minutos

El cartel de haber llegado ese agosto de 2017 como el goleador de Venezuela (4) en el mundial sub 20 de Corea del Sur no le hizo méritos para ganar la titularidad. Menos útil aún resultó la estampa de subcampeón de dicho torneo. Desde el inicio le resultó imposible ganarse la confianza del entrenador del club Manuel Baum, quien está en el banquillo desde diciembre de 2016. La constante en sus primeras semanas fue ver pocos minutos en la Bundesliga, siempre viniendo además como revulsivo en la segunda mitad. Aun así, a pesar de no participar tanto, esa cierta regularidad se mantuvo durante los primeros dos meses, hasta que en octubre el joven futbolista sufrió una lesión en el tobillo que le sacó de las canchas casi dos meses (6 fechas).

Esa mediana regularidad truncada que hasta ahí traía se vio desplomada, y con el parón invernal de diciembre le costó entrar rápido en forma para la competencia. De enero hasta junio en el presente año su participación no fue muy distinta. Apenas formó parte del XI inicial en tres ocasiones por liga, pero la tónica era que fuese revulsivo, y que entrase en los últimos 25 minutos del partido. Con esos números, no es extraño ver entonces que al acabar la temporada registrase solo 2 goles y 2 asistencias –ambas en liga-, habiendo participado en 23 partidos como recambio. Así dio con un total de menos de 600 minutos en toda la temporada. El resto de encuentros del calendario no los jugó por la lesión que le dio la bienvenida o bien por decisión técnica.

Sin la confianza externa

El estar en el banquillo la mayor parte del tiempo no le ha significado mas que una atrofia a sus capacidades. Cuando no se le permite al talento que se muestre y que se desarrolle de a poco en las canchas, el nivel de juego difícilmente pueda mantener un ritmo creciente, y menos aún un estado de forma adecuado.

Habría que considerar también que tal vez el desempeño de Córdova en los entrenamientos no ha cumplido con las exigencias del fútbol alemán, cosa comprensible entendiendo que viene de la primera división de Venezuela. No obstante, hay que recordar entonces que el trabajo sobre césped de práctica y el de competición puede no siempre ser el mismo, casos de lo cual sobran ejemplos, y no por la primera habría que mutilar automáticamente a la segunda.

Aunque en la pasada fecha FIFA demostró estar a tono tras participar con su selección, el haber perdido prácticamente una temporada –la de adaptación- en su debut en Europa no le sienta bien de cara al futuro. Y la tónica puede avistarse para esta campaña, al menos considerando que el venezolano debutó en la presente Bundesliga recién en la tercera fecha frente al Mainz, tomando acción por apenas 6 minutos. La situación con Baum parece ser clara, salvo que el germano tenga que tirar de la banca en momentos cruciales de la temporada.

Aire fresco

La velocidad, firmeza, agilidad y control son características de Córdova, pero también de la Bundesliga. Ello no significa, por supuesto, que el delantero venezolano no tenga nada para variar en Alemania. Sencillamente no se le ha permitido mostrar sus dotes a campo abierto. Su juventud (21 años) es tal vez su amiga ideal en esta etapa, pero mientras no juegue más se hará evidente su necesidad de salir del club y hasta de la liga. Ello puede pasar incluso este mercado invernal, o si no, necesariamente deberá darse en el próximo mercado de verano.

Para Córdova un segundo año en Europa en que no tenga protagonismo sería una pérdida terrible. La necesidad de un aire fresco se ventila hacia otras latitudes, como la Ligue 1, por ejemplo, que a todas luces parecería ser un destino ideal para un jugador que quiera adaptarse y luego dar un salto. Ahí la competitividad interna será algo menor, por lo que podrá equiparar más su nivel, y además tendría varias opciones donde los extranjeros son bien recibidos por su club. Pero esto es solo una alternativa para el jugador, que como sea deberá dar el salto a alguna liga trampolín donde luego pueda despegar.

La encrucijada se le presenta a Sergio Córdova en un escenario en que, al no contar con la confianza del entrenador, lo único que puede hacer en la impotencia es presionar su salida. Si juega, podrá mostrarse y tratar de hacer goles, pero si no juega irá mermando y quemando internamente su talento. De no haber un giro de 180º con respecto a su estatus en el Augsburg, la situación parecerá confirmar que al venezolano le llegó la hora del cambio.

Anderson Ayala

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