ReportajesPaís pequeño, crecimiento grande

Luxemburgo esta viviendo el mejor momento de su historia y esto no es casualidad. Detrás hay un cambio tanto de juego como de mentalidad que esta haciendo soñar a toda una nación.
Juan Pablo Gatti3 semanas ago4529 min

El Gran Ducado de Luxemburgo es un pequeño país de Europa Central que apenas supera el medio millón de habitantes y que nunca ha tenido la posibilidad de figurar en el gran mundo del fútbol, más sí se lo compara con los dos colosos con los que comparte la famosa alianza económica y aduanera BENELUX (Bélgica y Holanda). Pero desde hace un tiempo este estado sin litoral ha comenzado a transitar por un camino de crecimiento lento, aunque sostenido, tanto a nivel selección como en clubes. ¿Cómo pasa un país de estar 195° en el ranking FIFA al 83° al que pudo arribar a fines del año pasado?

Para comprender esto debemos ir por partes. Los Die Roten Lowen (leones rojos) son uno de los seleccionados nacionales más antiguos a nivel global -se afiliaron a la FIFA en 1910-, jugando su primer encuentro internacional un 29 de octubre de 1911 ante Francia (derrota 1-4) y, desde entonces, su historia continuaría, obteniendo como logros destacables el haber pasado de ronda en dos Juegos Olímpicos (en 1948 y 1952, cuando solo podían competir equipos amateurs) y el haber derrotado a Holanda en las eliminatorias de la Eurocopa de 1964 por 3-2 en el global, aunque el Team Orange aun no era una de las potencias continentales. Pero salvo por aquellas pequeñas hazañas no hay ya tantas cosas buenas para contar sobre esta selección: los luxemburgueses se acostumbraron a perder y a ver como quedaban últimos en cada eliminatoria en la que participaban. Por ejemplo, en las clasificatorias para los Mundiales del 2002 y 2006 no pudieron conseguir siquiera una unidad. Algo tenía que cambiar.

El primer paso de la Letzebuerger Foussballfederatioun (Federación de Fútbol de Luxemburgo) fue el comenzar a confiar en sus entrenadores, aun si estos no conseguían buenos resultados. Todo esto empezó con el local Paul Philipp, quien se mantuvo en el cargo desde 1985 hasta el 2001, en una muestra de longevidad pocas veces vista a nivel selección. Para el seguidor promedio le parecerá algo extraño este hecho, teniendo en cuenta que en sus 16 años al mando del conjunto rojo solo pudo conseguir un triunfo -y ante Malta.

Este siglo comenzó bajo la tutela del fabuloso ex extremo danés Allan Simonsen (ex Borussia Monchedgladbach y Barcelona, además de mundialista con su selección en México 1986), quien si bien no pudo conseguir triunfos durante su mandato sí que es verdad que su reconocida figura le aportó visibilidad a este conjunto.

A Simonsen le seguiría en el cargo otro local, Guy Hellers, quién jugó por casi 20 años en el Standard Lieja de Bélgica y quien es considerado como uno de los mejores jugadores luxemburgueses de todos los tiempos. Bajo su tutela los Leones Rojos volverían al triunfo, consiguiendo derrotar por 1-2 a la Suiza de Benaglio, Djourou, Inler, Barnetta, Yakin y Frei, una hazaña que fue festejada por todo lo alto en el pequeño territorio centroeuropeo.

Si bien se había conseguido continuidad en este sentido, los equipos del Gran Ducado seguían caracterizándose por un juego rácano, sumamente defensivo y que, visto los resultados, no era para nada efectivo. Era necesario dar un salto de calidad para no mantenerse en la cola.

El entrenador que cambió la historia

En el 2010 la federación luxemburguesa decidió fichar como seleccionador a Luc Holtz, un joven de 39 años que hacia solo tres años había colgado las botas, aunque en realidad ya sabía lo que era estar en los banquillos dado que entre 1999 y 2007 (cuando se retiró) fue contratado por el Etzella Ettelbruck de su país como jugador/entrenador. Para dar una muestra de como era el fútbol en el país en aquellos años solo basta con decir que Luc, además de jugar y dirigir en su club, también era parte del conjunto nacional.

Holtz, empapado en la filosofía del juego de posición de finales de la década pasada e inicios de esta (con la escuela del Barcelona a la cabeza) decidió que era tiempo de cambiar el esquema por el que históricamente Luxemburgo se había manejado. Sí, quizás ante conjuntos más potentes debía plantear los encuentros de manera más defensiva para no sufrir, pero esto no tenía por qué ser así ante conjuntos medios o del mismo nivel.

“Creo que hay que mencionar el golpe de timón en lo que a la filosofía de juego se refiere. Durante estos últimos años, el planteamiento ultradefensivo ha ido cediendo paso a otra concepción del fútbol basada en la posesión del balón. Este enfoque ha servido para que cada vez más jugadores den un salto cualitativo, lo que a su vez los hace más atractivos para equipos extranjeros, es decir, clubes profesionales. Además, los jugadores han experimentado un avance muy considerable en el aspecto mental, y ahora piensan y actúan mucho más en positivo. Ya no entramos en el partido pensando en perderlo, sino en ganarlo” le decía Holtz al sitio de la FIFA en el 2014. Por aquella época habían logrado vencer en casa a Irlanda del Norte por 3-2, hecho histórico teniendo en cuenta que no ganaban un encuentro clasificatorio como local desde 1972 (2-0 a Turquía).

El nacido en la Ciudad de Luxemburgo no solo había comenzado a cambiar el sistema de juego (pasando del 5-4-1 a tácticas más arriesgadas como el 4-3-3, 4-1-3-2 o 4-2-3-1) sino que también venía a “atacar” la mente de sus dirigidos, proponiéndoles anhelos que sonaban a ciencia ficción:  “ahora que la cantidad de naciones participantes en la Eurocopa ha aumentado de 16 a 24, ése debe ser nuestro propósito. Un tercer puesto en la fase de grupos podría bastarnos. De este modo, la motivación y las esperanzas aumentan. Este nuevo objetivo nos ayudará a trabajar con mayor precisión y atención al detalle”. Trabajando por lo bajo Holtz estaba buscando que sus jugadores se dieran cuenta de que era posible luchar por objetivos más altos en vez de estar mendigando por algún empate. Y eso comenzó a notarse.

Momentos memorables

En estos ocho años al frente de los Leones Rojos Holtz ya lleva la impresionante marca de 13 triunfos y 14 empates, algo sorprendente teniendo en cuenta que Luxemburgo, desde su debut, cuenta apenas con 30 victorias y 46 igualdades (por sobre 310 derrotas). El ex entrenador de la selección sub-21 ha conseguido someter a conjuntos como Eslovaquia, los ya nombrados norirlandeses, Grecia, Albania y Hungría, empatando también con conjuntos de la talla de Argelia, Italia, Bulgaria y Senegal, siendo por todos recordado el heroico 0-0 ante la Francia de Lloris, Umtiti, Kanté, Pogba, Mbappé, Giroud y Griezmann, conjunto que se consagraría campeón mundial apenas unos meses después. “Este es un día de gloria para el fútbol en Luxemburgo” diría el mejor entrenador del seleccionado de todos los tiempos.

Esta mentalidad competitiva y de juego más ofensivo también ayudó al cambio de los clubes locales, que empezaron a progresar. La federación fue profesionalizando cada vez más la liga (que desde la temporada 2006-2007 cuenta con 14 escuadras) y esto hizo que clubes franceses, belgas o germanos comenzaran a fijarse en BGL Ligue, tanto para fichar a los mejores jugadores como para conseguir cesiones tanto de equipos filiales como de conjuntos de ascenso, en un ida y vuelta que terminaría resultado sumamente provechoso para los conjuntos de Luxemburgo.

Ya no es raro ver a jugadores jóvenes como Aldin Skenderovic, Leandro Barreiro, Jan Ostrowski o Florian Bohnert hacer sus primeras armas en las tierras cuatro veces campeonas mundiales, o tener a experimentados como Chris Phillips (Legia Varsovia), Lars Gerson (Norrkoping), Laurent Jans (Metz) o Aureliem Joachim (Lierse) instalados hace tiempo en el fútbol europeo. Su mayor esperanza para el futuro es Olivier Thill, que actualmente se encuentra en el Ufa de Rusia y que de los seis encuentros que ha disputado con la selección solo ha perdido una vez (8-0 ante Suecia por las eliminatorias), ganando en tres oportunidades, siendo parte del once titular el día que derrotaron a los húngaros.

Como decíamos, este avance se ha visto potenciado a nivel de clubes durante las últimas dos temporadas. Todo comenzó en la campaña 2017-2018, cuando el Fola Esch logró llegar hasta la tercera ronda de la Europa League, antes de caer apenas por 1-3 en el global con el Ostersunds sueco, la revelación de aquella campaña. Pero sin dudas el golpe lo daría el Progrés Niederkorn en la misma competición, eliminando en la primera instancia a un histórico como lo es el Rangers escocés. Esta temporada las avispas volvieron a soñar en esta competición, dejando en el camino al Qabala y al Honved antes de sucumbir con lo justo ante el Ufa.

Pero hoy todos hablan de la hazaña del F91 Dudelange, club nacido en 1991 y que se ha convertido en el dominador de la liga en los últimos años, venciendo en 14 oportunidades desde su primer entorchado en 1999. Comandados por el danés Dino Toppmoller (hijo del legendario Klaus) y que cuenta entre sus filas con el serbio Milan Bisevac -ex Estrella Roja, Lens, PSG, Lyon, Lazio y Metz entre otros- ha logrado pasar por sobre el Drita, Legia Varsovia y Cluj para convertirse en la primera institución luxemburguesa en meterse en una fase de grupos de un torneo europeo.

Este desarrollo constante hizo que el conjunto nacional se encuentre en el puesto 85° del ranking FIFA, teniendo por detrás a nada menos que 17 conjuntos. Para darse una idea de lo que esto significa hay que decir que si el sorteo para la Liga de las Naciones de la UEFA se hubiera hecho este mes ellos hubieran comenzado en la C y no en la D. Aunque esta situación los puede favorecer en el futuro, ya que ahora los jugadores no se sienten inferiores a ninguno de sus rivales y cuentan con serias chances no solo de ganar su zona (la que comparten con Moldavia, Bielorrusia y San Marino) sino de ascender, cumpliendo una de las metas planteadas por Holtz cuando arribó al cargo. Y es que el premio por ganar la categoría no es menor, ya que, si bien los cuatro ganadores de grupo logran ascender, el campeón de cada división tendrá como premio asegurarse una plaza en la Eurocopa 2020. Casi nada.

“Todo es posible en el fútbol, eso es lo que lo hace tan hermoso y lo carga de emociones. Aunque antes del partido nuestras opciones ante las grandes selecciones son minúsculas, siempre existe la posibilidad de dar una sorpresa. Que el nuestro sea un país pequeño no significa que agachemos la cabeza y nos demos por vencidos. Eso tienen que entenderlo todos. El fútbol no es una ciencia exacta y en él concurren muchos factores que no se pueden planificar. Tengo mucha confianza en los míos” comentaba Holtz en la misma entrevista hecha por la FIFA hace cuatro años.

Visto con el prisma de hoy, se puede decir que él ha sido todo un visionario.

Juan Pablo Gatti

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