LugaresMomentosEl hombre que desafió a los dioses

Juan Pablo Gatti2 meses ago15254 min

Lo que van a leer ahora es la historia de un hombre, aunque llamarlo justamente “hombre” quizás no haga honor a toda su envergadura. Si bien este ser nació como un simple mortal -y así se movió por este mundo durante sus primeros años de vida- con el tiempo se daría cuenta de algo especial: él no era un individuo más. En el pergamino de la existencia se decía que un día aparecería alguien desde las lejanas pampas argentinas para derribar a los dioses mitológicos de la raqueta. Y ese, hasta el 2014, estaba siendo Juan Martín Del Potro.

Ganador de un Grand Slam, de una medalla olímpica y de varios torneos más (además de ser finalista de la inmemorial Copa Davis), Juan Martín fue derribando, uno por uno, a los grandes jugadores de esta época. La Torre tandilense no era solo un muchacho desgarbado y de sonrisa bonachona, sino que estaba llamado a ser ese Kratos que, con su poderoso y devastador brazo, fuera capaz de mirar a los ojos a los que estaban en los cielos y los llamara a retarse en un duelo mortal.

El 27 de abril del 2014, Delpo lograría alcanzar el cuarto lugar del ranking ATP. Era solo el inicio de lo que debió ser el cumplimiento de aquella polvorienta profecía, de ese anhelo que tenía todo un pueblo por ver a un mortal como ellos encaramándose en lo más alto del Monte Olimpo. Pero se dice que las deidades son celosas -y poderosas- y desde lo alto hicieron un llamamiento: “por aquí no pasarás”. El argentino, ese que viajaba por el circuito con la cabeza siempre en alto, de repente comenzó a darse cuenta de que algo no estaba bien. Su cuerpo, como si de una maldición se tratase, comenzó a dejarlo de lado y las lesiones vinieron, una tras otra, como pequeños duendes que se encargaban de robarle toda su esencia. El hombre al que solo le quedaban unos escalones para poder retar a Zeus comenzaba a caer, inexorablemente, hasta lo más profundo del Hades.

Ranking: la caída

4° (27/01/14)

64° (27/10/14)

621° (16/02/15)

1045° (08/02/16)

Para el mundo este era el fin. Si Guillermo Vilas no lo había logrado, que les había hecho creer que Del Potro si pudiese hacerlo en ese mundo de titanes dominado por el Big Four. “¡Qué ilusos que fuimos!” se escuchó en varios pueblos de la Argentina, ese país que suele alentar a los semidioses que surgen desde su bendecida patria, pero que también se convertir con facilidad en el primer verdugo de estos. La Biblia y el Calefón hecha nación.

Pero si algo tienen los grandes relatos mitológicos es que están cargados de épica, lucha y coraje, aun en la peor de las circunstancias. El ser digno del martillo de Thor, pese a que su cuerpo muchas veces quería frenar, pese a las burlas, pese a que se dijeran tantas cosas sin fundamento sobre su persona, se levantó, volvió a mirar al horizonte y de nuevo puso rumbo hacia el Monte Olimpo. No quería morir sin una última batalla. De a poco, ese gigante comenzó a derribar soldados con su saque, volvió a ganar títulos, demolió barreras ganando una Copa Davis acompañado de obreros del tenis y se acercó, lentamente (pero sin prisas) a los primeros lugares del ranking. Él estaba de vuelta.

Ranking: el retorno

420° (22/02/16)

64° (12/09/2016)

38° (21/10/2016)

28° (21/08/2017)

19° (16/11/2017)

10° (15/01/2018)

6° (19/03/2018)

4° (11/06/2018)

3° (13/08/2018)

Su retorno plagado de épica, sangre y gloria atemoriza a los Federer, Nadal, Djokovic y compañía; y es que, si bien Del Potro tiene un récord negativo ante el ponderado grupo de los cuatro, nadie podrá decir, nunca, que ha tenido la suerte de derrumbar a la Torre, ya que él no es solo saque y volea, sino que también cuenta con fortaleza mental, variedad de golpes, velocidad, entre otras tantísimas cualidades. La vida se ha ensañado con él, pero esos palos en la rueda sirvieron para fortalecer el espíritu indomable de la bestia.

Después de tantas luchas Juan Martín del Potro está, desde el pasado lunes 13 de agosto, en el tercer lugar del podio, mirando cada vez más de cerca al suizo y al español, los únicos que saben como mantenerse firmes en el cielo. Pero, como Kratos, no se contentará con ver caer a algunos dioses: el de la sonrisa pícara, el del brazo de acero, el gigante de Tandil; quiere derribarlos a todos. O morir en el intento. Pero, de una forma o de la otra, ya sabremos que pasará algo glorioso.

Juan Pablo Gatti

One comment

  • Eduardob

    11 agosto, 2018 at 2:37 pm

    Excelente Juan Pablo! Me gustó mucho leer este artículo.
    Es bueno resaltar el gran esfuerzo que ha hecho Juan Martín para volver a caminar el sendero duro hacia este nuevo logro en su carrera deportiva. Es un buen ejemplo de superación,m

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