LionLion (Segunda Temporada)SeriesLion: París, Austerlitz y el mayo francés

Francia fue una de las primeras naciones de Europa que aprendió del pasado y construyó aquella estructura de la que hablamos varias líneas atrás. Emprendieron un rumbo que consolidó su sistema a un costo muy alto: la desigualdad social.
Gabriel Hidalgo1 mes ago6544 min

Europa basa su poder en la historia que sus grandes ciudades contienen. La segunda mitad del siglo XX fue el escenario en donde el viejo continente se posicionó en la cima del mundo contemporáneo, consolidó un dominio global que históricamente les favoreció. Una sociedad que trató de comprender lo que las guerras mundiales le dejaron. Aprendieron del pasado y corrigieron sobre la marcha: el europeo no olvida a los grandes dictadores de su historia, instalaron un sistema político-economicó-social inquebrantable para nuestra época. La democracia está asegurada a partir de lo que el habitante promedio exige, aquel que apenas empieza a cuestionar la presencia de grandes banqueros del mundo, detrás de sus líderes.

París es un ejemplo de esta evolución. La capital francesa es una de las ciudades más importantes del mundo. Su trascendencia histórica resulta extremadamente difícil de sintetizar, fue parte del Imperio Romano, la sede de la dinastía de los Capetos, la cuna de la revolución francesa, la capital del imperio de Napoleón Bonaparte y el centro de las manifestaciones que Francia atravesó el siglo pasado. Hablamos de un lugar con más de 2.000 años de historia y con un proceso cultural que entiende de mezclas étnicas. Hubo dos momentos que cambiaron por completo a París. Si enumeramos la cantidad de transformaciones físicas y morales que vivió la ciudad en sus más de dos milenios de existencia, encontraremos muchos otros puntos de inflexión, pero la grandeza que esta metrópoli imparte se enfunda en momentos específicos a partir de lo que grandes personas -para la idiosincrasia francesa- impulsaron.

La batalla de Austerlitz es reconocida como la mayor victoria de Napoleón Bonaparte. Significó el enfrentamiento bélico entre franceses y rusos, una serie de tácticas militares comandadas por el propio Napoleón generaron dicho reconocimiento: los rusos quedaron acorralados ante el ejercito francés que utilizó la defensa de su posición como principal arma de engaño. Durante la retirada del ejercito del zar Alejandro I se produjo un famoso y terrible episodio: la artillería francesa atacó los estanques helados por los cuales escapaban, provocando que miles de rusos murieran ahogados en aquellas aguas heladas. El zar aceptó la derrota días después y comenzó una década de dominación francesa en el continente europeo. Napoleón le prometió a su ejercito “volver bajo arcos triunfales” y por eso, un año después de aquella victoria, ordenó la construcción de uno de los grandes monumentos del país: el Arco del Triunfo. Su fallecimiento en 1821 no le permitió ver la finalización de esta obra que casi dos siglos después, simboliza un momento de grandeza para todos los franceses.

En el mundo de la Guerra Fría, de la efervescencia ‘hippy’ y de los conflictos coloniales surgió un movimiento espontáneo que cambió para siempre a la sociedad francesa. En marzo de 1968 los estudiantes de la Universidad de Nanterre comenzaron una serie de protestas en contra el sistema universitario que el país sostenía. Por aquel entonces gobernaba Charles de Gaulle, un militar de la Segunda Guerra Mundial y una de las figuras más influyentes en la historia del proceso de construcción de la Unión Europea. La tensión con las autoridades derivó en el cierre de Nanterre y a principios de mayo, los obreros se sumaron a los estudiantes. El Barrio Latino de París se llenó de barricadas que enfrentaban a civiles con la policía. Los choques del 10 de mayo de aquel año dejaron cientos de heridos e impulsó una huelga general que paralizó durante varios días a la nación. El gobierno acudió a la negociación con la firma de los Acuerdos de Grenelle que recogían incrementos salariales y reducción en la jornada laboral además de la disolución de la Asamblea Nacional para convocar nuevas elecciones legislativas. El mayo francés fue el origen de muchos de los avances sociales del siglo XX.

Francia fue una de las primeras naciones de Europa que aprendió del pasado y construyó aquella estructura de la que hablamos varias líneas atrás. Emprendieron un rumbo que consolidó su sistema a un costo muy alto: la desigualdad social. Las diferencias étnicas es uno de los mayores problemas de la nación, pero tanto la batalla de Austerlitz como el mayo francés fortalecieron un ideal interpretado de múltiples maneras que se entiende por lo mismo: una grandeza histórica que emprende nuevas formas de manejar nuestros tiempos. En todo caso, Francia presume ser la cuna de aquellas revoluciones que acabaron con un mundo regido por las monarquías y de impulsar manifestaciones que promovieron cambios estructurales muy importantes décadas atrás. La sociedad menos compenetrada de Europa carga con un peso histórico que los posiciona entre las naciones más influyentes del sistema capitalista que hoy abunda en nuestro planeta. La obtención de la Copa del Mundo sería, en nuestra visión de luchas modernas, una victoria irrefutable para una sociedad que se cansó de luchar con el establishment. Y entendieron por la fuerza que ser realista ante este sistema, es pedir lo imposible.

Gabriel Hidalgo

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