CameoSeriesEl corazón de Bélgica

Anderson Ayala1 mes ago4142 min

Para un arquero, sostener a su equipo a veces no es suficiente. Ello le sucedió a Thibaut Courtois, quien a pesar de haber resistido los embates de los jugadores franceses, no consiguió que su equipo avanzara a la final de la copa del mundo. El equipo más goleador del torneo se quedó a secas, y la formidable actuación de su portero no fue suficiente para mantenerlos con vida. Algo similar ilustró Mel Gibson en la pantalla grande cuando interpretó el papel de William Wallace en Braveheart (Corazón Valiente), pues a pesar de su insistente lucha y de su amor a la causa, ello no le garantizó llegar con vida al final de todo. Una reflexión se puede extraer en ambos casos, y es que a veces el sostener a los compañeros de lucha no basta.

Una vez más, el desempeño de Courtois en el césped mundialista fue sensacional, tratando de asegurar a los suyos oportunidades para que se mantuvieran creyendo en el sueño. Un cabezazo de Umtiti en el área chica fue lo único que pudo vencerlo, y de ahí en adelante mantendría su arco intacto, buscando que la diferencia no se acrecentara. Para su mala fortuna, su equipo tampoco pudo producir un gol, en parte por el memorable desempeño que tuvo su similar francés, Hugo Lloris.

Las atajadas a Griezmann y a Tolisso en los últimos minutos demuestran su convicción, como la de Wallace, a permanecer firme en su labor hasta que la vida le diese, para contribuir con la causa y con sus compañeros. Si bien el héroe escocés era el máximo líder de su lucha, en tanto que Courtois era más un escudero, ambos tenían como meta cumplir su cometido y alcanzar la victoria en sus respectivas luchas.

Pero eventualmente, ambos tuvieron el mismo final aunque presentado en modos diferentes: ambos lucharon hasta donde les fue humanamente posible, y ambos perecieron en la batalla. Wallace fue capturado y Ejecutado por la Corona Británica, yéndose de este mundo sin concretar su objetivo de ver una Escocia libre e independiente, y Courtois quedó sentenciado con el gol de Umtiti y ante sequía de los suyos, yéndose entonces de este mundial sin concretar su objetivo de ver una Bélgica campeona y con el mundo rendido a sus pies. Como se dijo al inicio, a veces el aguantar a los compañeros de lucha no basta. A veces hace falta más.  

Anderson Ayala

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