HistoriasLugaresEl francotirador

Para romper con la defensa brasileña Bélgica no solo dependerá del enorme talento individual en ataque. Más que nunca, tendrá que confiar en el mejor pasador del mundo para romper los muros.

Bélgica, una vez más, quiere hacer historia en las Copas del Mundo, aunque para ello deberá escalar todo un Everest. Si en el Mundial del 2014 le tocó sufrir a la Argentina de Messi (y aquel golazo de Higuaín), este año no será menos lo que deberá luchar en los cuartos de final, ya que su rival será el otro gran conjunto sudamericano, la Brasil de Neymar, Coutinho, Marcelo o Gabriel Jesús. Todo un desafío para los Diablos Rojos de Roberto Martínez.

Pero, a diferencia de otros años, los belgas están más que listos para cruzar el Rubicón. Todo el mundo conoce el nivel de los Hazard, Lukaku, Fellaini o Courtois, pero para afrontar el reto de volver a una semifinal mundialista desde 1986 –y de paso despedir al talento verde y amarillo- el equipo dependerá, más que nunca, del mejor pasador de toda Europa, aquel diamante en bruto pulido por Pep Guardiola que quiere terminar de consagrarse en Rusia.

Kevin De Bruyne se ha convertido en los últimos años en el mejor sucesor de Xavi Hernández. El nacido en Drongen hace 27 años es el francotirador más certero de todo el globo, un hombre capaz de atinarle un pase a una hormiga que se encuentra en otro extremo del campo. El “7” belga ha perfeccionado su estilo, siendo un hombre que no solo se mueve por todo el frente del ataque, sino que le genera a su selección distintas vías de ataque con las cuales lastimar al rival de turno: pases cortos y rápidos, envíos largos al espacio vacío, tiros libres de excelsa calidad, visión periférica cuasi perfecta para saber dónde están todas las piezas en el tablero. No se le escapa prácticamente nada.

No tiene tanto gol como otros compañeros, pero a él eso no le importa demasiado: es un riquelmista de pura cepa, capaz de disfrutar más de la previa que del festejo mismo. Aunque eso sí, le encanta que ese último pase sea el suyo.

A diferencia de otros años, ahora los belgas están capacitados para cruzar el Rubicón

Su autobiografía tiene un nombre que lo dice todo de Kevin: “Mantenlo simple”. Y el hombre del Manchester City es así, simple, colectivo y eficaz, algo que no abunda en el mundo moderno, siempre tendiente a lo grandilocuente e individual. En una época marcada por los highlights de YouTube, a De Bruyne no se lo verá en las tapas de los diarios o en los momentos culminantes de los videos, pero si uno se animara a retroceder unos segundos u observara con detalle las fotos siempre se lo verá al belga allí, sonriente, sabiendo que cumplió con su deber. Los francotiradores son igual que él: no buscan exposición -ellos solo cumplen con su deber- aunque nadie sepa de donde vino el disparo.

Kevin esperará pacientemente su momento en el partido, sabiendo que quizás solo tenga una bala para gastar –la cual también deberán saber usar sus compañeros en ataque-. Si ese disparo finalmente termina por matar a la temible Brasil, los Pfaff, Scifo, Ceulemans y Van der Elst estarán del otro lado del Rubicón listos para darle a él la medalla de honor belga.

Juan Pablo Gatti

Católico, periodista apasionado, intento de podcastero y amante de esas historias que no se suelen ver. Veo al deporte como algo que va más allá del juego en si mismo.

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