ColumnasParadigmaUna nueva motivación

El croata vive horas felices y es, en demasía, por el grupo que conforma está selección mundialista. ¿Cómo no soñar con Luka Modric, levantando la copa del mundo?
Gabriel Hidalgo4 meses ago5392 min

La globalización está lejos de ofrecer conocimientos en pleno uso de razón a millones de personas. Concentra aquello más llamativo para, a través de una maquinaria que tardó décadas en pulirse, poder retransmitir un ciclo de sensaciones que influyan en el ser humano. Muchos dicen que el fútbol está sumergido en ello y, al escritor no deja de producirle incomodidad cada vez que lo piensa. Pero, ¿habrá algo más apasionante para perder el tiempo en este significativo plano?

Las memorias colectivas escogen aquellas disciplinas fáciles de retransmitir. Un esfuerzo para compartir costumbres en medio de cambios existenciales, traumas reflejados en generaciones posteriores que, por supuesto, están en aquello de querer ser mejores. Ese arraigo termina diferenciando a los países en una disputa mucho más general. De esas en las que obviamos muchos aspectos necesarios. Por eso aplaudimos las grandes tradiciones futbolísticas. Métodos efectivos para escapar a la realidad que los rodea. El caso de Croacia no es muy diferente al del resto de los balcanes, por más que lograron independizarse mucho más rápido. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, el fútbol ya está adentrado en su sociedad y estas campañas, tienen su espacio en la historia: el tercer puesto de hace 20 años, en Francia, simboliza el mayor logro deportivo nacional.

Estamos ante una generación sublime que logró avanzar a los cuartos de final de un mundial que suma dramatismo en sus instancias finales. Ese mata-mata le asegura el trono de los eventos deportivos. El mundial es un evento único: mueve sensaciones originales desde hace casi 100 años. El croata vive horas felices y es, en demasía, por el grupo que conforma está selección mundialista. ¿Cómo no soñar con Luka Modric, levantando la copa del mundo? 

Disfrutamos de cada episodio que sigue entregando este mundial. Que a estas alturas podamos pensar en otra exhibición de Ivan, Mario, Luka y Dejan nos mantiene atentos. Algunos de los nombres que nos deleitan año tras año, ya no están. Otros sí, inmersos en proyectos reales que a la larga, están dando frutos. Y esto sigue con una subjetividad incalculable. De todas formas, ver a uno de los mejores jugadores del mundo, como el capitán croata, levantar el trofeo es asociar una nueva imagen a la larga, pero muy exclusiva lista de personalidades históricas. Después está la trascendencia de cada uno y como pueden evaluarse en un plano general. Mientras tanto, disfrutemos de Croacia. Una de las mejores ocho selecciones del mundo comandada por un tipo que lleva más de un lustro deleitando a la élite. En esto, tiene experiencia.

Somos lo que nuestros pueblos heredaron. Una lucha espiritual entre seres humanos ancestrales. Decisiones sencillas que cambiaron para siempre la vida de generaciones siguientes. Por suerte esto de la vida te da herramientas para como mucho, pensarlo a menudo. Inmersos en un mar de obligaciones irrenunciables. El mundial atenta contra aquello y quizás por eso, es aún más especial.

Gabriel Hidalgo

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