CameoSeriesEl K.O. de Pavard

Anderson Ayala2 meses ago4712 min

La selección argentina había pegado un buen golpe con el gol de Mercado. Parecía que solo necesitaría controlar el partido y atacar en los momentos justos para hacer daño. Reinaba esa misma sensación que quedó tras ver a Apollo Creed en los primeros minutos de su pelea contra Ivan Drago en Rocky IV. La albiceleste, al igual que el boxeador estadounidense, había resistido los primeros golpes e incluso pareció reponerse, pero para mala fortuna de ambos, un joven francés y un robótico boxeador soviético coincidirían en el accionar: en el momento preciso, ambos soltaron un golpe mortal que acabaría con la vida de sus contrincantes.

Pavard llegó al mundial como Drago llegó a América: poco conocido pero con buenas referencias de parte de sus cercanos. Y aunque Apollo parecía partir con desventaja en la pelea por su retiro del boxeo hacía un par de años -lo mismo que Argentina llegaba casi a rastras a los octavos de final- el entusiasmo y la confianza en sí mismos hacían creer que la victoria era posible en ambos escenarios.

Los ritmos de la batalla fueron cambiando, y a la par que Drago empezó a pegar con mayor contundencia, Francia pareció recobrarse del gol de Mercado. Los embates del soviético dejaron a Apollo casi en el K.O., mismo estado mental en que estaban los futbolistas argentinos desde el primer golpe de Griezmann. Y ante esa desorientación evidente, el riesgo de un golpe letal muy alto, pero ninguno tomó las previsiones para evitarlo. Benjamin Pavard llegó desde atrás a la frontal del área y empalmó de llenó un balón a media altura que tomó rumbo hacia el arco de Armani, así como Drago lanzó el último gancho mortal al rostro de Creed. El bombazo de los pies de Pavard y el latigazo del brazo de Drago fueron tan letales que acabaron con sus oponentes.

Ya solo les restaba la caída: el cuerpo de Apollo se desplomó lentamente, lo mismo que el de la selección albiceleste, al que además le llegaron otros dos golpes fulminantes, cortesía del joven Mbappé. Esos golpes, no obstante, solo fueron una reiteración de lo que generó el de Pavard.

El bombazo del francés no habrá acabado con ninguna vida en sentido literal, como si le ocurrió al boxeador amigo de Rocky Balboa, pero no hay duda de que su zapatazo marca la condena definitiva a una generación argentina que en 2008 se armó con el oro olímpico. Su gol, su golpe mortal, pone fin a la carrera en la selección de varios futbolistas que ya se veían desgastados. Pavard se vistió de Drago y acabó letalmente con toda una camada de jugadores argentinos que ya traía bastante rodaje, y que incluso fue subcampeona del mundo en 2014. Casi esas mismas condiciones se le presentaron al estadounidense cuando se enfrentó en su última pelea a la máquina soviética, responsable también de acabar con su carrera, y con su vida.

Anderson Ayala

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