Asian TalesSeriesAsian Tales: la solución estaba en casa

Akira Nishino, un técnico con un buen curriculum a nivel de clubes, era el designado para dirigir a Japón en el Mundial. Y contra pronóstico ha conseguido en apenas dos meses lo que nunca consiguió Halihodzic.
Daniel Deuder4 meses ago9752 min

Japón ha llegado a este Mundial de Rusia sumido en un mar de dudas. Tras una elección polémica de los 23 seleccionados. Con la salida problemática de Vahid Halihodzic a dos meses de arrancar la cita mundialista. No había el más mínimo atisbo de optimismo en el entorno de los Samurai Blues. Sin embargo, Akira Nishino tenía un plan.

Japón lleva unos años intentando convencerse a si mismo que el camino para triunfar es ser un equipo más “europeo”. Jugadores que destacan por su excelsa capacidad técnica pero que adolecen de carencias defensivas. Para ello, en los últimos tiempos el puesto de seleccionador de Japón era un territorio destinado a entrenadores con experiencia y con un especial gusto hacía el fútbol defensivo. Claro ejemplo de ello ha sido un Vahid Halihodzic que, sin embargo, ha mostrado muchas carencias durante su época al frente del combinado nipón.

Con su salida la JFA se decidió por dar el mando a un entrenador local. Akira Nishino, un técnico con un buen curriculum a nivel de clubes, era el designado para dirigir a Japón en el Mundial. Y contra pronóstico ha conseguido en apenas dos meses lo que nunca consiguió Halihodzic. Japón es reconocible, mantiene el buen nivel técnico y, además, ahora es incisivo.

Nishino ha conseguido que Japón tenga opciones reales de alcanzar los octavos de final de este Mundial. Además, lo hace con un medio campo plagado de “peloteros” y con un Nagatomo recuperado para la causa en el lateral zurdo. Uno de los problemas de Halihodzic fue el de no ser capaz de encontrar un acompañante para Hasebe en el doble pivote. Gaku Shibasaki, tras lo aprendido en Getafe de la mano de Bordalás, se ha mostrado como uno de los grandes aciertos de Nishino. Ello unido al sacrificio sin balón de Kagawa ha convertido en Japón en una de las agradables sorpresas de este Mundial.

Cuando menos esperanzas había en el país del Sol Naciente más opciones hay de volver a unos octavos de final de una gran cita. Mérito de Akira Nishino y de un grupo de jugadores que se ha liberado del corsé impuesto por Halihodzic. Y es que cuando hasta Keisuke Honda disfruta saliendo desde el banquillo es que las cosas van bien en el combinado nacional.

Daniel Deuder

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