HistoriasLugaresChicharito para romper la barrera

Juan Pablo Gatti2 meses ago5032 min

México tiene una cuenta pendiente con las Copas del Mundo. La potencia de la CONCACAF es, sin dudas, uno de los países en donde el fútbol es casi una religión. Miles de personas se desplazan de sus casas semana a semana para poder seguir a sus equipos por el extenso territorio azteca, donde además tienen la suerte de contar con una de las ligas más ricas y exitosas de América. Sin embargo al Tri siempre le costó mucho poder competir de tu a tu con las potencias, al punto tal de que desde Estados Unidos 1994 el equipo siempre logra clasificarse hasta octavos de final… siendo ese su punto y final. Aunque algo, por fin, parece estar cambiando.

La selección de Juan Carlos Osorio ya ha comenzado a romper con el establishment, al vencer nada menos que a la actual campeona mundial, Alemania, y a la correosa Corea del Sur, aunque aún debe dar cuenta de Suecia, ya que perdiendo se podría quedar afuera. Pero, para que esto no suceda, los mexicanos ya tienen a quien elevar sus oraciones: Javier Hernández Balcázar.

El Chicharito es todo un emblema dentro del fútbol norteamericano. Desde joven comenzó a demostrar que su nivel excedía, y por mucho, las propias fronteras de su país. Y sería una luminaria como Sir Alex Ferguson el que lograría seducirlo de entre tantas propuestas al niño prodigio de Guadalajara para que fiche por su club, el Manchester United. Hernández tendría, desde entonces, altos y bajos, pero casi siempre su nivel fue muy superior al del resto de sus compatriotas. Es por ello por lo que siempre fue “el elegido”, el hombre que debía llevar a su México querido a romper con la maldición del cuarto partido, algo que solo pudo hacer dos veces en toda su historia, aunque siempre jugando de local. Él mismo había sufrido con esa misma maldición. Primero la Argentina y luego Holanda serían los encargados de romper el sueño de un Javier que seguía superando marcas, pero que no le alcanzaban: el quería ser el mejor, pero por sobre todas las cosas quería ser un profeta para sus propios hermanos, algo que solo está al alcance de unos pocos, como un tal Hugo Sánchez.

Campeón de dos Copas de Oro de la CONCACAF, el jugador del West Ham United se tomó en serio este paso por Rusia 2018, ya que comprende que, con 30 años, el descenso físico a partir de ahora será inevitable. Él es el líder de una generación gloriosa del fútbol azteca y que, encima, comenzó a quitarse el mote de eterna perdedora, ganando torneos en juveniles y hasta los Juegos Olímpicos del 2012, además de demostrar en la Copa Confederaciones del 2017 que no están para cuento. Aunque si hay alguien que hace varios años viene escribiendo el suyo propio, aunque aún le falta ese capítulo más anhelado: el de llevar, con su magia, liderazgo y goles, a su México del alma al quinto partido y más allá. Porque él quiere seguir soñando con cosas chingonas.

Juan Pablo Gatti

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