CameoSeriesLos gritos del naufragio

Anderson Ayala4 meses ago5162 min

El vuelo firme de Egipto desde las eliminatorias africanas era el mismo que traía el avión de FedEx que transportaba a Chuck Noland, protagonista de la película que dirigió Robert Zemeckis. Con el despegue bien emprendido, el trayecto no debió haber supuesto mayores dificultades una vez se estaba en el aire, pero la selección africana también ingresó a una tormenta: la del mundial. La estabilidad no se mantuvo por mucho, y tanto Egipto como el avión de FedEx descendieron a pique hasta chocar contra la superficie. De ahí no restó más que un naufragio.

Egipto ingresó a la tormenta mundialista en su choque con Uruguay, y aunque aguantó con firmeza por casi 90 minutos, terminó por perder el vuelo seguro cuando el charrúa Giménez marcó un gol agónico de cabeza. Ese golpe letal bajó de un solo tiro el vuelo de la selección, causando que se estrellara.

Tras el suceso, el equipo quedó tocado, tanto deportiva como emocionalmente, así como quedó tocado Chuck Noland –interpretado con acierto por Tom Hanks–. Ahora tocaba la fase de supervivencia, de mantenerse vivo por cuánto tiempo se pudiese. Llegó el segundo choque frente a la selección rusa, y ya los africanos habían emprendido un viaje en balsa rumbo a una salvación que no se sabía si llegaría, el mismo viaje de Noland. El desempeño del equipo le hizo honores a la travesía emprendida: fue un juego sin rumbo, totalmente a la deriva y a expensas del rival.

La superioridad de los rusos se hizo latente en el segundo tiempo, y con la caída del tercer gol se destapó la realidad egipcia: el equipo imploraba a gritos por Mohamed Salah, como Noland gritaba el nombre “Wilson” desesperado desde el agua. Wilson se alejó por la corriente del océano, y aunque Salah trató de mantenerse unos minutos más, también terminó sucumbiendo. Así como Noland se quedó solo en el vasto Océano, así la selección se veía opaca sin su estrella.

Ahora Egipto, tras el naufragio, muy probablemente encontrará su boleto de vuelta con un buque saudí, pero queda clara la dependencia y necesidad que tenía de Mohamed Salah. Aún se pueden escuchar los gritos con los que ruegan por la aparición del jugador del Liverpool. Y aún se escucha, a veces, la voz exasperada de Tom Hanks implorando por Wilson.

Anderson Ayala

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Related Posts

http://thelinebreaker.co/wp-content/uploads/2018/07/TRANSPARENTE-150x150-1.png

The Line Breaker © 2017-2018 Copyright. All Rights Reserved.

Creative Commons License