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Memorias que inspiran y motivan a continuar el camino. Ese que, más temprano que tarde, llegará a su final. Por supuesto que no nos gusta pensar en eso, habrá muchas cosas de por medio que nos saquen de foco.
Gabriel Hidalgo2 meses ago6934 min

A lo largo de su vida, el ser humano se traza objetivos. Hechos puntuales en los que puede parar, reflexionar y sentirse realizado. Memorias que inspiran y motivan a continuar el camino. Ese que, más temprano que tarde, llegará a su final. Por supuesto que no nos gusta pensar en eso, habrá muchas cosas de por medio que nos saquen de foco. Y entonces, encontraremos un cúmulo de experiencias que tras un tiempo, simbolizarán aquello con lo que empezamos este párrafo: una larga vida.

“Una buena planificación es para esperar lo mejor, pero pensando en lo peor” – Juan Carlos Osorio

El fútbol refleja la construcción de elementos en perfecta sintonía. Hay diferentes formas de ordenarlo y de encontrar picos de rendimiento. Esto nos explica las miles de formas de dirigir. Es un deporte que con el paso de los años, se asentó en el nuevo milenio como un factor fundamental para el movimiento de grandes masas: mientras disfrutamos de la Copa del Mundo, se maquinan cambios en un sistema que vive de decisiones duras, porque por cualquiera de las esquinas se encuentran afectados, pero que esto no procede en una detención de todo lo que hace para subsistir. Y mientras haya más silencio, mejor.

Todo actor que se desenvuelve en un teatro lleno de elementos sorprendentes, como aquello de la improvisación, cruza un camino gigantesco para el reconocimiento. Juan Carlos Osorio emprendió un rumbo con años de extrema vocación. El haber sido futbolista profesional no facilita las cosas, muchos creen que con haber jugado en el pasado, entenderás el juego por siempre. La innovación en el fútbol no se limita a la forma en como se comercia, y toda la maquinaria económica que esto conlleva, sino a un entendimiento de las partes involucradas que por la exigencia de la competencia, se encuentra en constante mutación.

Por supuesto que los grandes artistas de la historia encontraron una regularidad en su trabajo, pero esto va de la mano de un rumbo claro, entendiendo que para caminar por años en la misma dirección, se necesitan herramientas que van surgiendo en el propio camino. Uno de los grandes atributos de Osorio es haber encontrado una dirección que le permitiera hablar de filosofía. Esto lo tuvo muy claro y en los momentos de crisis -como el 7-0 frente a Chile- no renunció a su idea. La fortaleció compartiendo por cinco días con Marcelo Bielsa, en donde en palabras del propio colombiano, existieron charlas de hasta cinco horas ininterrumpidas.

“Fueron cincuenta días de duelo, los primeros ocho estuve solo, luego fui a Gramado y allí estuve cinco días con Marcelo Bielsa” – JCO.

El camino para dirigir en una Copa del Mundo puede ser tan planificado, como fortuito. Basta con recordar la forma en la que el nuevo seleccionador de España se paró frente a la línea con solo 48 horas para asimilarlo. También podemos hablar de muchos años en la profesión antes de enfrentar a decenas de cámaras en diferentes direcciones. Dirigir en el evento más importante del deporte puede ser utópico. Los caminos se trazan de diferentes formas, y allí encontramos un factor de la vida que solemos llamar destino.

Juan Carlos Osorio rompió la barrera de la utopía hace mucho. Sus años como personal trainer en Queens quedaron a la sombra de los éxitos que llegaron poco tiempo después. La base de una vida como cualquier otra que encontró un espacio en la batalla por presumir el mejor destino, pero que se encarriló tras muchos años de conciencia. Dirigir a la selección mexicana, bañada en una prensa sensacionalista creada por la maquinaria socio-económica que rige al país azteca, simboliza el haber juntado las mejores herramientas durante gran parte de su recorrido. El desafío que significa ser la cara visible de un proyecto que no paró de recibir críticas que, para tratar de entenderlas, no se alejan mucho de un nacionalismo radical y de un desconocimiento de las diferentes formas de idear un camino.

México vive horas de ensueño. Derrotar al vigente campeón del mundo solo añade esperanzas para una nación que anhela trascender, como lo hizo en las últimas 3 décadas del siglo pasado. Detrás de ese libro que rige los sueños más grandes de un pueblo con orígenes históricos, se encuentra un ser humano que empezó trazando su propio camino. Encontró la mejor forma de utilizar las herramientas que la vida le presentó y, por sobre todas las cosas, no cambió de rumbo. Todo eso tiene a Juan Carlos Osorio en la cresta de la ola, una que dirige con aromas de grandes reconocimientos. La experiencia más reciente de una vida que encontró un motivo, aunque sea por un instante, para existir. 

Gabriel Hidalgo

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