CameoSeriesDe Nacho a guerrero dragón

Juan Camilo Ortiz Villa4 meses ago5292 min

Se recomienda ver Kung Fu Panda antes de leer el artículo.

Había llegado el evento que toda la gente estaba esperando: la demostración de artes marciales que determinaría cuál de los Diez Furiosos se convertiría en el guerrero dragón. Nacho había llegado a ese pueblo por cuenta de su padre, el señor Ping, quien los había instalado cerca de la arena ceremonial. Pero el padre, descuidado, no acompañó a su hijo hasta el escenario del combate.

Nacho, quien por su afición al deporte quería entrar a como diera lugar, forzó su entrada en escena irrumpiendo las previsiones del partido. Aunque no entró propulsado por un vehículo improvisado de pólvora, se le notaba fuera de lugar. No parecía corresponderle ese espacio en la arena, esa banda derecha en el duelo contra Portugal. Y por esas cábalas del fútbol y la antigua China, el Gran Maestro Oogway, esa tortuga con templanza de Hierro, lo estaba señalando, sorprendiendo a todos los espectadores e incluso a los mismos participantes del espectáculo.

Así que el elegido debía ser Nacho y no Tigresa, Grulla, Isco, Iniesta ni Víbora. Y a pesar de que él tuviera conocimientos sobre el arte marcial del lateral derecho, no parecía el indicado para el papel, en especial con otras especies a la expectativa, como Carvajal y Odriozola. Todo de él era raro, en principio, como su dieta a base de bambú, típica de los pandas diabéticos.

El aparente elegido no generó confianza en el arranque de su proceso. Tan solo en tres minutos, cometió una falta adentro del área que preocupó a todos los habitantes chinos y españoles, pues se acercaba Tai Lung, espigado, potente, mortífero y con el ‘7’ en la espalda. Entonces, comenzó a apoyarse en las lecciones del Maestro Shifu, que jugó siempre con el dorsal ‘15’ en la posición que le correspondía ahora a Nacho y en la que siempre había sido la posición natural del panda, como central.

Mientras la fe en el oso aumentaba, igual lo hacía su rendimiento. Comenzó a implementar una timing preciso en sus entradas, a subir por la banda y a driblar el balón. De esta forma, se cumplió la promesa de Oogway en el minuto 58: balón botando a las afueras del área, patada de fútbol marcial, tiro templado, curva elegante, palo y gol. Se demostró: Nacho era el guerrero dragón y nunca debió ser subestimado. Pero al igual que en Kung Fu Panda, esta película quedó pendiente de las secuelas.

Juan Camilo Ortiz Villa

Redactor, aficionado al cine, amante del fútbol. Humano con la tendencia a corregirse y el privilegio de equivocarse.

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