Asian TalesSeriesAsian Tales: El plan saudí

Daniel Deuder2 meses ago4975 min

Un gol de Fahad Al Muwallad ante Japón devolvía a los Green Falcons a una cita mundialista. Se culminaba con ese derechazo un trabajo de muchos meses que recompuso a la selección de Arabia Saudí. Bert van Marwijk cumplía el objetivo para el que fue contratado. Arabia Saudí tendría la oportunidad de crear nuevos recuerdos mundialistas más allá de aquel gol de Al Owairan a Bélgica. El plan de la Federación Saudí había cumplido su objetivo. Además, la solidez y calidad ofensiva que mostraba el conjunto de la península arábiga hacía presagiar un buen futuro en Rusia. La afición, amplia, al fútbol en Arabia Saudí se frotaba las manos.

Sin embargo, pocas semanas después de la clasificación, el castillo creado por van Marwijk se convertía, de la noche a la mañana, en una débil pirámide de naipes que colapsaba. Diferencias económicas y de planificación tiraban por la borda la renovación del preparador neerlandés. El cerebro del crecimiento de la selección saudí era obligado a abandonar el proyecto. La decisión, incomprensible, dejaba en estado de shock al fútbol saudí. Aquella decisión no hacía más que evidenciar la debilidad de una estructura que ha obtenido más premio del que estaba preparada a digerir. El fútbol saudí es un gigante con pies de barro tanto a nivel de selección como de clubes. También en el ámbito de organización y estructura debe mejorar y actualizarse. Y esta no renovación ponía en el foco todos los problemas del fútbol saudí.

Pero no sería ese el único error. De hecho, no fue más que el primero de muchos. El siguiente sería la contratación de Edgardo Bauza. Un seleccionador que no fue capaz de exprimir todo el talento de la selección de Emiratos Árabes. Un preparador que apenas fue capaz de mejorar los registros de Mahdi Ali y que veía como podría, a pesar de todo, dirigir en el Mundial. Nada más lejos de la realidad. Apenas dos meses después era relevado por Juan Antonio Pizzi. Pizzi, parece que sí, será el encargado de dirigir a unos Green Falcons que, a día de hoy, son la sombra de lo que eran apenas seis meses atrás.

El plan saudí también preveía el crecimiento de sus principales figuras con una cesión a una de las grandes ligas del fútbol mundial. Salem Al Dawsari, Fahad Al Muwallad o Yahya Al Shehri, tres pilares ofensivos de los Green Falcons, dejaban sus clubes para embarcarse en el Villarreal, Levante y Leganés respectivamente. Que adquirieran experiencia y minutos de primer nivel era el objetivo. Sin embargo, llegar a mitad de temporada a una liga del nivel del español no auguraba nada positivo. Cuatro meses después, el resultado fue el esperado. Ninguno disputó un solo minuto de liga y llegaron al Mundial con una alarmante falta de ritmo. El daño para ellos mismos y para la selección ya está hecho. Juan Antonio Pizzi tuvo que enfrentarse a la realidad de que sus principales valores ofensivos quedaron a expensas de que en el mes previo al Mundial adquirieran el necesario ritmo de competición. El punto fuerte de una selección que tiene en el centro de la zaga su principal Talón de Aquiles queda gravemente dañado con este movimiento auspiciado por la federación saudí. Otra muesca más en un plan saudí que se vino abajo en los últimos seis meses.

La situación de los clubes saudíes tampoco ayuda en el plan trazado. En las últimas semanas se anunciaron ayudas económicas por parte del organismo rector del fútbol saudí. Varios clubes, incluso los más grandes, tienen frentes abiertos con la FIFA por impago a jugadores y técnicos que sirvieron en sus filas. Gigantes como Al Ittihad y Al Nassr viven peligrosamente en el alambre financiero. De hecho, ambos quedaron excluidos de la AFC Champions League 2018 por este motivo. Un duro golpe para el fútbol saudí. Y es que la Dawri Jameel Saudi Pro League es, estadísticamente, la mejor liga del continente en el pasado año 2017. Sin embargo, dos de los cuatro clubes con billete para disputar la máxima competición continental quedaron fuera por impagos. Es más, los otros tres clubes que pudieron apropiarse de ese billete también fallaron en los requisitos exigidos por la AFC.

En resumen, el plan saudí fue efectivo y eficiente mientras Bert van Marwijk era el encargado de llevar a cabo su ejecución. La falta de acuerdo para su renovación no ha hecho más que sacar a la luz las deficiencias de base que mantiene el fútbol del gigante del Golfo Arábigo. Lo que se esperaba con ilusión y con posibilidades reales de hacer un buen papel, el Mundial de Rusia 2018, no es más que una cita a la que se llegó con cierta ansiedad y poco optimismo. Una generación de jugadores más que interesantes tendrá que dar lo mejor de sí para solucionar una papeleta que le ha llegado impuesta desde los despachos. Lo que crearon en el campo, desarrollando un plan inicialmente bien gestado, se fue perdiendo con el paso de las semanas y con las decisiones tomadas desde la jefatura del fútbol saudí. Lejos queda ya la alegría por aquel gol de Fahad Al Muwallad. Casi tan lejano como aquel mítico de Al Owairan que aún tenemos en nuestros recuerdos.

Daniel Deuder

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