Charla de CaféEntrevista a Íñigo Pérez, el distinto

Gabriel Hidalgo4 meses ago303269 min

Cuando Íñigo Pérez partió desde Pamplona, su tierra natal y aquella que en algún momento se conoció como la capital del Reino de Navarra; rumbo al País Vasco, específicamente Bilbao, iniciaba un peregrinaje futbolístico que luego lo iba a catapultar a ser parte de uno de los clubes más especiales de toda la península ibérica. En el Athletic Club de Bilbao la vida y por ende, el fútbol se viven de manera diferente. Arraigan un sentido cultural que pocos lugares del mundo pueden presumir. Y sí además le sumas la presencia de uno de los entrenadores más influyentes en la historia moderna de este deporte, el crecimiento personal está garantizado. Porque al final del camino, es lo más importante. Íñigo Pérez habló en una entrevista exclusiva para The Line Breaker

Gabriel: Ya eres un jugador bastante experimentado, has hecho mucho en tu carrera. Luego de 12 años: ¿Cómo se define Íñigo Pérez como jugador?<
Íñigo: Siempre es una tarea muy complicada que uno se defina como jugador, porque generalmente no nos gusta decir nuestras virtudes. Soy un jugador que trata de dar lo mejor de sí, que tiene virtudes y que se considera generoso. Puedo decir que tengo el pase corto, el pase largo, disparo con la pierna izquierda. Son los mejores puntos de Íñigo Pérez como jugador.

– A raíz de todo lo que ha logrado el fútbol español en los últimos años: ¿Está cambiando la percepción del pasador? Cada día se da más valor a ese jugador que está detrás del goleador.
– En el fútbol está lo principal, lo que hace ganar partidos y lo que le da sentido a todo: el gol. El que los hace es muy importante, por eso se pagan grandes cantidades de dinero por el goleador. Pero es cierto que en los últimos tiempos el fútbol va encaminado hacia un juego colectivo, de mucha asociación. Lo vemos con la selección española que fue campeona, lo vemos en Alemania o en el Barcelona de la era de Guardiola. El que asiste tiene mucha importancia y estamos viendo a grandes jugadores en los últimos tiempos. En este caso Leo Messi hace las dos funciones porque es el mejor, pero su faceta como asistente es casi igual de potente que la del goleador. Y eso es un dato muy significativo.

– Pones el ejemplo del mejor, y es que Messi ha demostrado que puedes cambiar de rol y así y todo ser el jugador más importante.
– Sí, se ve en cada partido del Barcelona desde hace dos o tres temporadas. Te das cuenta de que él se sabe en donde hacer daño. Cada entrenador que enfrenta al Barcelona lo primero que hace es pensar que Messi está al frente, y en función de eso construye la defensa y sus tácticas. Él sabe eso porque es muy inteligente a nivel futbolístico, se retrasa un poco en su posición para asistir a otros. Eso desconcierta un poco al equipo rival. Lo complementan muy bien y creo que esa variante táctica que se ha cosechado merece lo que se dice de él cada semana.

– Hablemos de tus inicios, de ese club que te dio cabida y que seguramente le guardas muchísimo aprecio. El Athletic Club.
– La base o el pilar de mi carrera como futbolista es el Athletic Club de Bilbao. Hasta los 13 años jugué en el equipo de mi barrio y a raíz de eso voy a Bilbao porque me ven futuro, lo típico. En Athletic van fichando desde muy pequeños. Pasé por todos los equipos de la cantera hasta que finalmente pude debutar con el primer equipo. El haberlo hecho tan joven fue todo un sueño para mí.

– Te puedo decir con mucha seguridad de que en Sudamérica se aprende mucho de lo que se hace en España. En Colombia tienen años haciéndolo bien, desde que se creo la DIMAYOR ha crecido muchísimo el fútbol y han invertido mucho en las categorías inferiores. No es el caso de Venezuela y más con la situación actual. Vivimos una diáspora que se ha llevado muchísimos talentos y por eso ves a jugadores en La Masía (Alejandro Márques) o en Borussia Dortmund. Sin embargo, se han hecho muchos esfuerzos para cambiar. Pero si hablamos de Bilbao en específico, siento que el fútbol y la cultura en general de esa región es muy diferente a la del resto de España.
– Si, es cierto que el Athletic Club de Bilbao tiene un matiz diferenciador al resto de los equipos, que es su política de fichajes. Dicen que sólo pueden jugar las personas que hayan nacido en el territorio del País Vasco o en Navarra. Eso ya es un matiz muy importante. Eso crea diversos pensamientos, a unos les parece bien y a otros les parece mal, dentro de España. Pero es algo que tenemos muy arraigado, que nos gusta porque crea un sentido de pertenencia, de que la gente es igual que tú porque tienen las mismas costumbres, que en definitiva al margen de lo deportivo, significa compartir las mismas cosas en nuestra vida social. Esto hace de este club uno muy, muy especial. Cualquier aficionado del Athletic Club te lo va a confirmar porque eso se aprende desde muy pequeño. La pasión que se siente es diferente, no digo mejor o peor, pero es diferente.

– ¿Y cómo se le explica a las personas que piensan que es algo arriesgado? Porque la idea de sacar jugadores del País Vasco y Navarra está muy buena, pero a la par estamos viendo que no muy lejos, incluso en la misma zona, hay un equipo que trae mexicanos o argentinos. ¿Cómo se lleva esa bipolaridad de equipos que tratan de globalizarse, y otros que no?
– Arriesgado no, porque depende mucho de la actualidad que viva el equipo. Ha habido décadas que el Athletic Club no ha tenido la estabilidad deportiva que ha conseguido en los últimos 10 años mas o menos. Te puedes imaginar que como todo en la vida, cuando algo no funciona, el modelo entra en un proceso de evaluación y diagnóstico en el que la gente piensa si es bueno mantenerlo o hay que cambiar. En esta década han tenido muchos éxitos, han llegado a finales. El resto de los equipos saben que es un club muy potente. Ese debate siempre va a existir dependiendo en mayor o menor medida de lo que viva el equipo a nivel deportivo. Con respecto a la globalización y que equipos muy cercanos hagan lo contrario, pienso que lo que hay que intentar de conseguir es una política no tan arriesgada como la del Athletic, porque sería demasiado arriesgado empezar con una política así desde cero; creo que hay que darle mucho más valor a las canteras, fichar a extranjeros pero que sean excepciones, que den puntos de calidad que quizá no tengas independientemente de la posición. Por ejemplo, hace unos años la Real Sociedad tuvo un pequeño bache y bajó a Segunda División. En ese momento fue cuando apostó muchísimo a la cantera, todos los jugadores eran canteranos y así regresaron a Primera División. Hoy en día tienen una política de cantera y fichajes muy acertada y creo que eso es positivo. Se demuestra que no por fichar a muchos extranjeros o gastar mucho dinero te va a ir mejor. Es cierto que mantener una política que se base en un alto porcentaje en los chicos de cantera necesita tiempo, porque cuando subes a un joven al primer equipo quizá no te rinda al primer o al segundo domingo, quizá si porque hay casos excepcionales, pero hay un proceso de adaptación para entender la categoría. Entiendo que haya clubes que no quieren arriesgarse a eso y prefieran traer jugadores extranjeros y gastarse dinero. Todo esto es mi opinión.

– Es eso, la bipolaridad de un fútbol que por un lado se apuesta a la cantera y por otro lado a la inmediatez.
– En Colombia se han dado cuenta de lo que se hace en Europa y por eso también lo hacen. O en Venezuela, porque una cosa es que no tengan la estructura a pesar de que la materia prima existe, y otra es que no se apuesta por ello. Yo creo que debemos apostar por lo que uno tiene e intentar mejorarlo para que el día de mañana rindan en tu equipo. Es un plus que puede tener cualquier club.

– ¿Y cuanto influye el contexto para realizar eso? Porque volviendo a Bilbao, yo la percibo como una cultura muy diferente a la del resto de España.
– Ya hablando en un contexto histórico, la cultura del País Vasco viene muy marcada de los conflictos bélicos. En esos momentos se desarrollan las fuertes culturas, cuando ha habido grandes sufrimientos. Haciendo un símil en el fútbol, para el Athletic Club la cultura tiene muchísima importancia. Cuando tienes un hijo, de las cosas que más ilusión te hace es que se ponga la camiseta, que vaya al campo, eso pasa en todo el mundo pero es que yo lo vivo y lo siento diferente. Ahora que he salido fuera de Bilbao, he comprobado que hay otras formas de vivir el fútbol. La cultura del País Vasco juega un papel muy importante a la hora de querer ser jugador del Athletic.

– ¿Y qué diferencias encuentras entre Athletic Club y Real Sociedad?
– Si te soy sincero, encontraría pocas diferencias entre lo que el aficionado de cada club siente cuando somos niños. Englobo un poco a todos los equipos de la zona. La diferencia entre uno y otro es que el Athletic ha mantenido esa política a lo largo de los años, y la Real quizá la haya alterado un poco. No creo que sea tanta la diferencia entre los aficionados de uno y otro equipo sino las políticas que han llevado cada equipo.

– Tengo que preguntarte sobre alguien muy especial. Marcelo Bielsa.
– Se puede decir que Marcelo es un punto de inflexión en mi carrera, por supuesto que a nivel positivo en lo deportivo, pero también a nivel personal. Un punto de inflexión muy marcado, es un recuerdo muy fuerte para mí. Además de que es una persona muy especial en mi vida, lo sigue siendo y siempre le tendré un cariño enorme.

– ¿Y te sientes afortunado de haberlo tenido a los 23 años?
– Cuando lees, escuchas entrevistas o ves documentales y ves las opiniones de las referencias futbolísticas que él ha entrenado, son muy profundas. Cambia no sólo tu manera de jugar sino hasta de pensar, lo que estabas practicando una temporada antes de su llegada es diferente a lo que piensas y sientes que quieres hacer cuando él llega a tu vida. Hoy en día lo valoro mucho más, el no tenerlo como entrenador te hace añorarlo más. Para mí el poder disfrutar de ese cuerpo técnico que tuvimos en el Athletic fue un momento muy positivo. Si tú pensabas que eras un determinado tipo de jugador en el aspecto físico, técnico y colectivo, él te hace ver que eso lo tienes pero que todavía te queda mucho. Te rompe los esquemas y los límites y te los aumenta. Es una persona muy perfeccionista, que pocas veces te deja un respiro para que tú te relajes. Hay que estar preparado para enfrentar un reto de trabajo tan duro, sabiendo que vas a obtener una recompensa en el futuro inmediato muy buena para ti como jugador. La mayoría de los jugadores que pasan por sus manos terminan en manos de los clubes élites que pagan muchos millones por ellos. Esto es algo que se sabe, pero es justo reconocerlo.

– ¿Y entonces, qué le dejó Marcelo Bielsa al País Vasco?
– Marcelo es una persona que al equipo que va o a la ciudad donde le toca vivir, se empapa. Hablo desde la cultura, la situación política de la zona, los grandes referentes a nivel cultural. Cuando llega a Bilbao se da cuenta de toda esa historia que ya hablamos. Él se sintió identificado con la forma en como se vive el fútbol en Bilbao, era un sitio para él. Era como volver a Newell’s pero en un sitio diferente, al momento supo manejar todo eso y parecía que tenía 20 años viviendo allí.

– Creo que el año 2012 en sí fue muy especial, pero así como especial dejó muchas enseñanzas. ¿Cómo es vivir una final europea de la mano de Marcelo Bielsa y cómo es tener que superar ese trago amargo de perderla?
– Es verdad que perdemos las dos finales (Europa League y Copa del Rey), uno trata de pensar lo bonito que fue todo el camino y como se llegó a la cima, pero es cierto que a mí esas dos finales nadie me las devuelve. Ese año fue una maravilla en todos los aspectos, veníamos de unos años donde el entrenador anterior lo había hecho muy bien porque había agarrado al equipo en una época confusa, lo que habíamos hablado. Marcelo llega e implanta su metodología. Tardamos un poco en cogerlo pero nos volvimos unas maquinas, lo hacíamos bien y nos recuperábamos muy rápido. Llegar a dos finales, sobre todo la europea tras eliminar al Manchester United, Schalke 04, Sporting Lisboa, Lokomotiv de Moscú, en grupos al PSG; fue algo bueno. La final fue una cicatriz que siempre tendremos en nuestro cuerpo por no haberla ganado, por eso uno trata de quedarse con todas las vivencias vividas en lo anterior.

– Marcelo Bielsa y la interacción con los jugadores. ¿Les hablaba de sus vivencias anteriores, como la eliminación del 2002 con Argentina?
– Creo que una de las grandes virtudes de Marcelo es el haber tenido tantas vivencias y ser capaz de identificarlas con el momento actual en el que se encuentra. Por ejemplo, cuando tiene a un jugador entrenando y recuerda a uno que entrenaba tiempo atrás, él te cuenta una anécdota de tal jugador. Él es capaz de relacionar todas sus vivencias con el momento actual para hacerte entender que lo que tú estás haciendo en ese momento, él ya lo ha vivido varias veces y te está aconsejando que hagas esto porque aquel le paso esto y al otro le paso esto. El tenía muchas anécdotas de la selección argentina, recuerdo que a Aduriz le decía que definía mejor que Batistuta o Crespo. Ese tipo de comparaciones siempre las hacía y viniendo de un tipo como él, tú sabes que no te está regalando sino que te lo dice de verdad.

– Hablemos de la actualidad de una liga que está viviendo una temporada muy pareja, la Liga 123.
– Es una liga muy dura con mucho nivel. Al principio de temporada los que descienden de La Liga o los que ascienden desde la Segunda B, no tienen la seguridad de que van a estar arriba o van a estar abajo. Es una liga que cada año varía mucho. A mi me tocó vivirlo con Mallorca cuando bajaron de Primera, que estaba con Marco Asensio de Real Madrid, Thomas del Atlético, Gerard Moreno del Espanyol. En la última jornada nos salvamos y éramos un equipo que estaba diseñado para ascender lo antes posible. La Segunda División no entiende ese tipo de plantillas o que algún equipo sea muy superior. Es cierto que ha habido un cambio en los últimos años. Yo lo conversaba con algunos ex jugadores que compitieron aquí años atrás y creen que quizá en esa etapa de la crisis económica que atravesó el país, los equipos de la Segunda no podían fichar extranjeros o jugadores de Primera División. Es una liga que hay que mirar para atrás y para adelante. Un arranque malo te condena, pero si te sucede al revés que quizá es como nos ha pasado a nosotros, si arrancas bien y tienes un grupo fiable, los resultados se van dando para obtener confianza y aspirar a ascender o jugar los play-offs.

– Podemos definirla como una liga en donde si pierdes un par de partidos, te pueden cambiar los planes.
– Lo has definido perfectamente. Numancia ha estado siempre arriba, pero te das cuenta que si aflojas el acelerador y pierdes un par de partidos, bajas al puesto 11 enseguida. Nosotros este año estamos muy cerca del objetivo principal y primordial que es la salvación y una vez llegamos a eso, nos toca ilusionarlos. Quedan muchas jornadas y nadie nos va a quitar esa ilusión, porque generalmente somos un equipo que trata de quedar en la parte alta para salvaguardar costos y demás, pero cuando te topas con una temporada como esta, te ilusionas y la agarras fuerte.

– Hablemos sobre Numancia: el grupo, el sistema de juego. Un equipo que si bien los jugadores están serenos, no podemos ocultar que están muy cerca de lograr algo realmente resaltante para los últimos años de la institución.
– En los últimos años hemos vivido una época de medianía, ni tan arriba ni tan abajo, pero es cierto que en una década vivieron 3 ascensos a Primera División. Me gustaría vivir eso, que sea un equipo que pueda luchar en Primera y si tiene que bajar, que sea un equipo muy fuerte que se mantenga luchando. El entrenador tiene muchos años aquí y eso lo hace todo mucho más fácil. Este año nos ha ido muy bien en casa ganando muchos partidos y perdiendo sólo dos, luego fuera de casa y como la mayoría de los equipos de la Liga 123, no conseguimos ganar tan a menudo. A nivel táctico nos podría definir como un equipo muy ordenado a nivel defensivo, todos sabemos que tenemos que hacer; y a la hora de atacar somos un equipo muy agresivo, que ubica la línea muy alta, que ejerce una presión muy potente. No renunciamos al balón pero tampoco somos un equipo con posesiones aisladas. Somos un equipo ordenado, tácticamente somos muy fuertes.

– A raíz de lo que me estás comentando e incluso lo que hablamos de Bilbao: ¿Hacia dónde está yendo el fútbol español y sobre todo, el futbolista español?
– Es cierto que hubo un antes y un después con la consecución de la primera Eurocopa que la ganamos con Luis Aragonés. Y a partir de ahí Guardiola con el Barca, imprimió un sello que siempre lo han tenido pero que lo hizo patente en toda Europa. Creo que le surgieron muchos imitadores y gente que trataron de irse por ese camino para llegar al éxito. A partir de ahí la selección cosechó otra Eurocopa y el Mundial. Ahora hay otros equipos que tratan de jugar con sistemas mucho más asociativos, sin extremos puros y con más mediocampistas o mediapuntas que le den profundidad a los laterales. Creo que hacia allá va el fútbol. Es cierto que vivimos momentos donde se juega a esto, pero si llega un equipo que juegue a otra cosa y sale campeón, ese modelo se empezará a imitar. Creo que todo se va repitiendo en función al éxito, porque si ahora se lleva a esto es porque Guardiola lo hizo y si Guardiola lo hizo es porque en su momento Cruyff tuvo éxito. Si el Atlético de Madrid juega así es porque el Cholo es muy buen entrenador y porque estuvieron muy cerca de ganar dos Champions. Es cuestión de quién esté en la punta de la pirámide, porque el resto cae en cascada y vamos eligiendo los modelos. En este momento Real Madrid es el campeón de Europa y si bien es cierto que no tengan un sello muy marcado a nivel táctico o deportivo, tienen unas individualidades que si están al tope de su rendimiento, son capaces de ganar una Liga, dos Champions seguidas y de estar en lo más alto. Este modelo es muy difícil de imitar para equipos como el Numancia, por ejemplo, porque las individualidades marcan el modelo del Madrid. Es por eso que intentamos jugar a como jugaba Guardiola, sabiendo que tampoco tenemos aquellas individualidades, pero es que la forma y el estilo son mucho más probables de que se lleven a cabo.

– Hablame de ti y de la famosa “Biomecánica en el fútbol”. Tienes una visión de entrenador que se ve reflejado en ese trabajo de tesis.
– (risas) A mi me encantaría ser entrenador, el día que me deje de poner las botas lo intentaré. En el curso de entrenador me pidieron hacer un proyecto y como soy una persona que me gusta mucho aquello de como se le pega al balón, que es una faceta que me encanta, decidí hacer una investigación sobre la biomecánica en el fútbol. Quería diferenciarla en dos sectores: una en iniciación y aprendizaje de los chicos más pequeños y otra en el perfeccionamiento en la élite.

– Y que fácil que tu mismo seas el ejemplo.
– Sí, junto a un profesor grabábamos con cámaras lentas y muy lentas el golpeo con la pierna izquierda, que es mi pierna hábil, y después el mismo golpeo con la pierna derecha. Ambas en las mismas condiciones, a la misma distancia, que los factores no se alteraran. Luego con una aplicación de biomecánica en el ordenador, se explicaban las diferencias que hay cuando golpeas con la izquierda y cuando golpeas con la derecha. Entonces salían matices como que cuando golpeo con la pierna no dominante, no levanto el brazo que estabiliza el golpeo, que la rodilla se perfila diferente, un montón de matices.

– Y me imagino que todo ese trabajo ha perfeccionado tu técnica también.
– Sí, aunque son pequeños matices. Yo llevo años pegándole a la pelota de la misma forma y es muy difícil cambiarlo. Pero es cierto de que te lleva a mejorarlo y sobre todo, te permite obtener nuevos conocimientos sobre otras formas de golpeo, no encasillarte con una. A mí me ha venido bastante bien. No es un trabajo que pienso publicar, es algo que quedó para mí. Sí es muy bueno para enseñar a los niños algunas técnicas con el balón.

– Has jugado en una época donde España se consagró campeón del mundo, a la par de un Barcelona de Guardiola que dominaba el escenario europeo. Y también hay que entender que hay muchísimos jugadores españoles que llegan y luchan por estar en la élite. ¿Cómo explicas que hayas sido parte de ese gran grupo de jugadores que no tuvieron las oportunidades necesarias en la selección?
– Sabes muy bien que en las selecciones no hay cabida para todos. Mikel Arteta era un extraordinario jugador que lo demostró en Inglaterra y tampoco llegó. Es muy difícil entrar a la selección española, es muy difícil estar ahí. Aunque tú estés en un nivel muy alto, se tienen que dar muchas circunstancias: que tu club tenga éxito, que en la posición en donde tu juegues no haya muchos jugadores a buen nivel. En ese sentido es complicado, y hay muchísimos jugadores españoles de un nivel muy alto que podrían ser seleccionables, pero que como no todo el mundo puede ir, es entendible que se hayan quedado afuera en medio de una etapa de muchos éxitos.

– ¿Cómo se ve Íñigo Pérez de aquí al final de su carrera como futbolista profesional?
– Tengo una ilusión desmedida por esta temporada con el Numancia. Me gustaría después de 4 años que llevo aquí, conseguir un ascenso a Primera División. Cuando era joven, intentaba mantener el futuro muy controlado, predecirlo incluso. Son manías que cuando te vuelves mayor te vas dando cuenta que casi nunca se cumplen.

– ¿Y en qué te encargas en predecir? ¿Voy a jugar a tal edad o qué?
– Sí, me gustaría jugar hasta aquí o me gustaría jugar hasta tal edad. A ver si puedo jugar tantos partidos esta temporada. Con el paso del tiempo te das cuenta de que es más partido a partido, día a día. Si algo interioricé con Marcelo (Bielsa) es que en cada entrenamiento puedes aprender, puedes mejorar. El resto de mi carrera no sé que pasará. Me gustaría volver a jugar en Primera División, me gustaría que me entrenara un entrenador que me aportara muchísimas cosas, me encantaría que me volviera a dirigir Marcelo Bielsa, volver a reencontrarme con él así sea para un partido de barrio.

– Yo soy de un país (Venezuela) que atraviesa una situación política bastante difícil. Si bien en la cotidianidad te afecta en muchos sentidos, aún puedes tener un respiro para vivir. No somos un país aislado como Cuba o Corea del Norte. ¿A dónde va la sociedad española en los próximos años?
– Mira, yo tengo una idea clara de lo que veo. Soy una persona que le gusta analizar este tipo de cosas. Lo que sí veo es que la sociedad española va hacia un horizonte en el que me da la sensación de que no hay nada claro. Después de esta crisis que vivimos, no encuentro un horizonte de claridad, un horizonte en el que todos sepamos hacia donde vamos. Haciendo un poco la comparación con Venezuela, cuando hay manifestaciones en las calles de repente se saquean supermercados, la gente aprovecha ese desconcierto para lucrarse. Y haciendo un símil, veo a la sociedad española sin sentido ni rumbo fijo. Y veo que las personas encargadas saben que eso es así y se aprovechan de ese desconcierto. No me gustaría ser una persona pesimista, pero no veo a nivel político un futuro muy claro. Y luego a nivel de la sociedad, veo a las nuevas juventudes y a las nuevas culturas totalmente diferentes a lo que hemos vivido incluso personas no tan viejas. Creo que todo cambia de un año para otro a marchas agigantadas. Debo reconocer que quizá eso me deje un poco afuera de la sociedad de hoy en día, porque también tengo un hijo de dos años con el que no sé si seré capaz de recomendarle lo mejor en eso, porque me quedo un poco afuera de lo que pasa. Y no sólo hablo ahora de la sociedad española, sino del mundo entero. Vamos a una velocidad demasiado alta para lo que a mi me gusta y para lo que soy capaz de soportar.

– Es que eso te iba a comentar, creo que es un problema a nivel europeo, a nivel mundial.
– Totalmente, hay personas en el mundo que viven en precariedad y en extrema pobreza, pero el resto del mundo va a una gran velocidad en todos los aspectos, que quizá es desmedida. No nos da tiempo para arraigar nada de lo que sucede, para pararnos y decirnos que esto está bien o esto está mal. Hacer un poco de juicios morales, enseñarle a nuestros hijos lo que es bueno y lo que es malo. Esto va en constante marcha, o te montas o te quedas fuera. Es un poco complicado, soy una persona que está aislada en ese sentido.

– Es que tampoco te gustan las redes sociales.
– No, no tengo redes sociales. Entiendo a la gente que lo hace con buen uso, para un fin bueno, pero creo que el 90% de la población lo utiliza de una manera peligrosa, para mí entender.

– Al final, el papel de los medios hoy en día es fundamental para eso de estar viviendo una cosa por encima de la otra.
– Eso es, no da tiempo para ir paso a paso. Nos vamos pisando, es un período de demasiada información, información desmesurada. Sin poder de elección, se lanza información no sólo a nivel del periodismo sino en todos los sentidos. Que toda la sociedad tenga disponibilidad a la información sin filtro, me parece muy peligroso. Esto pasa. Va en aumento, o te montas o te quedas fuera. Muchas veces me hago la pregunta de montarme y ver de qué va para poder enseñarle a mi hijo o quedarme afuera y perderme esto. No sé muy bien como actuar.

Gabriel Hidalgo

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