ColumnasOpiniónMarcos Alonso, entre todos los anfibios

Juan Camilo Ortiz Villa12 meses ago12022 min

De todos los tipos de jugador hay ciertas especies que parecen más exóticas. Algunas de estas cobran su singularidad por un destacado desempeño en el papel que les corresponde. Otras, las más raras, se diferencian por asumir funciones más allá de sus roles, desde centro-atacantes que pisan el área propia en acciones defensivas, como Alfredo Di Stefano, a porteros con una gran habilidad para tiros libres, como Rogério Ceni.

De estas últimas, uno de los casos más remarcables en la actualidad es el del jugador del Chelsea, Marcos Alonso. Esta es una especie que en principio supone una contradicción: ser único por su mestizaje. Él es, al igual que otros, un jugador ‘anfibio’ al manejar más de una zona del campo con igual eficacia. Beneficiado por el 3-4-3 que planteó Conte, ex entrenador del club, definirlo como defensa o mediocampista es complejo.

Si lo identificáramos como defensor, valdría la pena resaltar que fue el segundo más goleador de la Premier League 2016-2017, con seis goles, solo superado por James Milner del Liverpool que marcó todo de penal. Clasificándolo como mediocampista esta cifra sigue representando una muy buena cantidad para un futbolista con tanta vocación para la retaguardia.

En todo caso, sin importar la línea en la que los ubiquemos, al ser un jugador de banda izquierda se resalta su estatura. Entre los titulares de la Premier que se encargan de ese costado de la cancha, la medida promedio es de 178.5 cm, casi 10 menos de los 188 cm de Alonso. Esto no es un dato menor, pues lo ha hecho vital en el sistema del Chelsea.

Y es que el mestizaje de este español no se limita a las dos líneas más retrasadas. El exfiorentino también funge como delantero. Su envergadura ha llevado a que se posicione como segundo atacante en las pelotas en movimiento, ya sea porque el equipo blue esté avanzando por derecha para tirar un centro o porque su banda ya ha sido ocupada por otro mediocampista de su equipo.

De todas formas, es un respaldo imprescindible para el que parezca en principio el único punta de la formación. En un planteamiento en el que el delantero, antes Diego Costa y ahora Álvaro Morata, debe lidiar con dos centrales, la entrada de Alonso al área auxilia su trabajo, substrayéndole una marca o impactando el balón a portería.

Para encontrar otro jugador defensivo de banda con habilidad en el juego aéreo no hay que cambiar de década ni de club. Branislav Ivanovic, que fue lateral derecho de los pensioneers, también era importante en los balones cruzados al área. Sin embargo, a diferencia de Alonso, no habitaba los tres tercios de la cancha con similar importancia. Eso es lo que hace que el español sea único entre todos los jugadores ‘anfibios’, pues un mapa de calor mostraría la frecuencia en sus transgresiones a las tres líneas del esquema táctico.

Ya era complejo clasificarlo como defensa o mediocampista a partir del diseño de Conte. Pero sumando sus funciones en el centro del ataque, esta definición resulta imposible. Así, el 3 que lleva como dorsal parece alegórico, aludiendo al número de hábitats en las que se ve esta especie tan exótica.

Juan Camilo Ortiz Villa

Redactor, aficionado al cine, amante del fútbol. Humano con la tendencia a corregirse y el privilegio de equivocarse.

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