ColumnasSkyhookSkyhook: Remembranzas

Daniel Hinojosa2 años ago16982 min

En un año (siglo) que parece la secuencia de un filme de Hitchcock hay poco tiempo para recordar. El ejercicio de recordar necesita tiempo, espacio y un motivo. Motivos sobran, pero el tiempo y el espacio son cada vez posesiones más codiciadas y escasas. Lo curioso es que, como el cardón que florece en medio del desierto, existan resquicios de asuntos semi-inaprensibles para recordar y reflexionar, y que podamos detenernos sobre ellos, muy a pesar de su condición, es simplemente alucinante; como, por ejemplo, la remembranza de tiempos pasados felices. Solo hace falta aguzar los sentidos, captar los detalles y dejarnos embriagar.

Bajo el centelleante sol caleño dominical el detalle del humo rojo por montones, las leyendas presentes en la sagrada catedral, la atenta mirada de los cuervos esperando carroña luego de otro fracaso y la sed del náufrago que despilfarró y subvaloró privilegios antaño, presagiaban otro episodio de memoria. El ejercicio de remembranza del América de Cali fue como una lluvia en la sequía: tortuosa de esperar, pero exquisita al llegar. Los jugadores parecieron acordarse de que al escudo que defendían cada año en el infierno le colgaba una pesa más sobre los hombros que difícilmente será borrada, pero que será más fácil de difuminar entre menos pesas halla que tratar. Para el plantel fue un ejercicio de amor propio, para los fanáticos uno de catarsis y para la institución uno de revelación ante el mal tiempo; fue, en resumidas cuentas, como sacarle el dedo gordo al profesor de álgebra el día del grado.

A kilómetros de distancia otro ejercicio de remembranza fue causado por la conjunción de elementos inciertos. En Madrid una prenda de material reciclado, la lluvia torrencial y una victoria sin explicación, anclada en la pesada tradición de la que hace gala el Real Madrid cuando le escasea el fútbol, embarcaron a más de uno en un recuerdo que muchos construyeron gracias a vídeos y otros, muy pocos, atesoran celosamente en su memoria. La lluvia desdibujo el efecto de la sociedad líquida sobre el deporte. Por un momento pareció que la camiseta carecía de publicidad, marcas y logos, y que se limitaba a portar un color con un escudo sin más. Un detalle que recordaba tiempos donde lo único que importaba era la disputa de veintidós sudados por embocar un tejido inflado en un enjambre de redes. Otro deporte, otras épocas.

Tiempos de los que es pecado no acordarse y cuya gloria hay que perseguir para intentar emularla, pero que, lastimosamente, no volverán. Esto es lo que hay y lo que habrá. Y cuán necesario se hace, cada vez más, parar el reloj a las malas, enviarle castigado a un rincón del cuarto y sentarse a recordar.

Daniel Hinojosa

Editor/corrector de estilo. Narrador por catársis. Amante de la luz titubeante, que emana del foco averiado, en el polvoriento y lúgubre camerino del perdedor.

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